Landscape photo of San Sebastian seaside.

Daño Institucional, Restaurativismo y Mapeo de Conflictos

por Jorge Ollero Perán

En este artículo, Jorge Ollero Perán reflexiona sobre sus aprendizajes en el 10.º programa de la Escuela de Verano de la EFRJ, celebrado este junio en San Sebastián y realizado por primera vez tanto en español como en inglés. Representando a la Junta de la EFRJ, se unió al grupo de habla española dirigido por el experto Raúl Calvo Soler para explorar cómo las instituciones pueden causar daños complejos, y cómo los procesos restaurativos pueden abordarlos.

'Se trata de un tema complejo, que puede ser abordado desde perspectivas muy diferentes y que plantea desafíos a la intervención “tradicional” de la justicia restaurativa. ¿Cómo hacer procesos restaurativos cuando el infractor es una institución? ¿Somos capaces de sacar a la luz todos los daños que sufren las víctimas cuando son victimizadas en entornos organizacionales que, en principio, deberían protegerlas?'

 

Playas estupendas, deliciosos pintxos, arquitectura elegante y señorial, árboles y parques por todas partes... ¿Qué más se le puede pedir a Donostia? ¡Un poco de restaurativismo!

El pasado Junio asistí en Donostia/San Sebastián a la Escuela de Verano del Foro Europeo de Justicia Restaurativa cuyo tema este año era “Respuestas de la Justicia Restaurativa al Daño en las Instituciones”. Se trata de un tema complejo, que puede ser abordado desde perspectivas muy diferentes y que plantea desafíos a la intervención “tradicional” de la justicia restaurativa. ¿Cómo hacer procesos restaurativos cuando el infractor es una institución? ¿Somos capaces de sacar a la luz todos los daños que sufren las víctimas cuando son victimizadas en entornos organizacionales que, en principio, deberían protegerlas? Estas y otras preguntas formaron parte de los debates y aprendizajes que pudimos compartir en esta Escuela de Verano.

Por primera vez en sus 10 años de historia, la Escuela de Verano del EFRJ constó de dos cursos diferenciados, uno en inglés y otro en español, impartidos respectivamente por Tim Chapman y Raúl Calvo Soler, dos excepcionales profesores.

En esta breve reseña del curso en español me centraré en los aspectos más novedosos que el profesor Calvo Soler nos ofreció a la docena de alumnos y alumnas que tuvimos la suerte de pasar una semana aprendiendo con él.

Un Nuevo Mundo de Complejidad

Hablar de justicia restaurativa y daño institucional supone hablar de unos sujetos colectivos llamados instituciones y esto supone enfrentarnos a un mundo de mucha complejidad. El enfoque restaurativo clásico parte de la consideración de que víctima y victimario son personas individuales que han sufrido o cometido una acción dañina e injusta. A veces podemos tener casos en los que hay varias víctimas o varios victimarios pero, aun así, el enfoque sigue siendo el mismo: lograr que las personas individuales que han producido el daño se responsabilicen del mismo y restauren a las víctimas. Sin embargo, cuando nos enfrentamos al daño institucional debemos ir más allá: las instituciones son algo más que la suma de los individuos que las componen y, por tanto, el daño institucional es más profundo y enrevesado que el daño individual. 

'Para una víctima de daño institucional, esta incoherencia entre el acompañamiento positivo que pensaba que iba a recibir y el abuso que finalmente sufre supone una disonancia cognitiva que añade dolor al maltrato que ha sufrido.'
Group photo of around thirty participants standing and seated in front of a building.

En la primera parte del curso pudimos indagar en las características de las instituciones y cómo impactan estas en la intervención restaurativa. Me gustaría destacar algunos puntos al respecto. 

En primer lugar, la necesidad de analizar la estructura de la institución. Toda institución se organiza en torno a unos roles y jerarquías de forma que la posición en uno u otro de los escalones de la organización supondrá una responsabilidad distinta. No solo hay que tener en cuenta la responsabilidad de quien ha producido el daño personalmente sino también de quién lo ha favorecido u ocultado. Los distintos niveles de daño y de responsabilidad tienen que formar parte de nuestro análisis. 

(foto: participantes de la 10.ª Escuela de Verano en junio de 2025)

Por otro lado, en segundo lugar, hay que atender a las funciones declaradas de la institución: ¿cuál es su propósito, su misión, según manifiestan ellas mismas en sus estatutos y declaraciones públicas? En la mayoría de las ocasiones las instituciones tienen funciones socialmente positivas como “mejorar la vida espiritual de las comunidades” o “aumentar la salud física de quienes practican deporte”. Por eso, ya se trate de una iglesia o de un club deportivo, los daños que se producen en su seno suelen estar en contra de sus objetivos declarados. Para una víctima de daño institucional esta incoherencia entre el acompañamiento positivo que pensaba que iba a recibir y el abuso que finalmente sufre supone una disonancia cognitiva que añade dolor al maltrato que ha sufrido. Por eso, trabajar restaurativamente con el daño institucional supone entender las distintas capas de daños que se superponen: no es lo mismo un abuso cometido por un desconocido que un abuso cometido por una persona de referencia que, además, recibe el apoyo o la ocultación de la institución donde ocurrieron los hechos. 

Esto nos lleva a la tercera cuestión que quería subrayar, la importancia de cambiar la cultura institucional. Debemos mostrar la divergencia entre los fines declarados y la realidad de las prácticas institucionales, para conseguir que la intervención restaurativa modifique la cultura institucional realmente existente y, así, lograr reducir la probabilidad de que esos daños vuelvan a producirse. El cambio de la cultura institucional es una de las claves de una intervención restaurativa con mirada a medio plazo.

'Raúl Calvo Soler prefiere hablar de “restaurativismo” como una filosofía integral que ofrece una manera de entender las relaciones humanas.'

De la Justicia Restaurativa al Restaurativismo

Durante este curso, el profesor Calvo Soler nos ha propuesto considerar que la justicia restaurativa es algo más que un enfoque para responder a los daños considerados delictivos. Él prefiere hablar de restaurativismo como una filosofía integral que ofrece una manera de entender las relaciones humanas. El restaurativismo es una filosofía que parte del optimismo antropológico (Rousseau frente a Hobbes) y que cree que es posible generar relaciones humanas cooperativas en las que la interdependencia mutua (que, de hecho, es consustancial al ser humano) produzca crecimiento colectivo en vez de enfrentamientos violentos.

Esta visión amplia de lo restaurativo es una de las partes más originales del pensamiento de Calvo Soler, aunque no es el único que sostiene esta mirada. Muchos autores como Braithwaite, Watchel o el propio Tim Chapman han abogado también por expandir el ámbito de lo restaurativo fuera de los estrechos límites del conflicto penal. Es posible encontrar visiones preventivas y constructivas de la justicia restaurativa que se aplican a ámbitos como las escuelas, los barrios, las ciudades o el medio ambiente. 

Sin embargo, una pregunta pertinente es: ¿hasta cuándo podemos expandir el concepto de la justicia restaurativa? Quizás corremos el riesgo de que toda acción cooperativa y participativa sea llamada restaurativa y, en ese caso, el término dejaría de tener sentido. Personalmente estoy a favor de un concepto amplio de lo restaurativo, como un paradigma que se puede aplicar en muchos ámbitos y situaciones, pero creo que deberíamos debatir acerca de los límites y características esenciales del restaurativismo sin negar las aportaciones propias y originales de otros enfoques.

Raul Calvo Soler in front of an interactive board presentation on mapping.

El Mapeo de Conflictos Como Herramienta Básica de Análisis

Continuando con las materias que tratamos en esta Escuela de Verano, Raúl compartió con nosotros una formidable herramienta de diagnóstico: el mapeo de conflictos. El mapeo es una técnica para analizar las situaciones de conflicto o abuso, de forma que nuestra intervención se base en un conocimiento más exacto de la compleja realidad a la que nos enfrentamos. 

Según la propuesta de Calvo Soler, los elementos básicos del conflicto son: sujetos, intereses y objetivos, reconocimiento, poder, marco de referencia, emociones, relacionescoaliciones. Nombrar y caracterizar cada uno de estos elementos es imprescindible en cualquier intervención restaurativa, ya se trate de una respuesta restaurativa a un delito individual o de una respuesta a un daño institucional. 

(foto: Raúl Calvo Soler discutiendo sobre mapeo de conflictos en la 10.ª Escuela de Verano)

La respuesta al daño institucional requiere que entendamos las dinámicas propias de los sujetos colectivos, pues las instituciones lo son y, aunque parezca extraño, los sujetos colectivos también tienen marcos de referencia propios e incluso podríamos decir que también sienten emociones colectivas. Para que nuestra intervención consiga responsabilizar a la institución y logre cambiar su cultura es necesario entender las relaciones que se dan entre cada uno de los elementos de un mapa del conflicto. 

Practitioners discussing restorative vision in cases of institutional harm

Como ejemplo del uso de esta herramienta, estuvimos analizando el caso de las políticas llevadas a cabo para abordar los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia Católica en Navarra, tal y como nos las expuso Eduardo Santos, ex-Consejero de Justicia de este territorio foral. Vimos cómo, por ejemplo, fue importante no fomentar un discurso contra la religión católica en general, pues muchas personas de la sociedad se hubieran sentido atacadas. En cambio, tuvo sentido contraponer los valores cristianos de verdad, honestidad y ayuda a los desfavorecidos con la conducta de encubrimiento que mostró la institución durante muchos años y, así establecer unas bases colaborativas que abrieron el camino a soluciones más constructivas que respondieran a las necesidades de las víctimas de los abusos.

(foto: Eduardo Santos presentando el estudio de caso de Navarra sobre la atención al daño institucional)

Esto es solo un resumen de algunos de los debates y aprendizajes que compartimos en Donostia durante una Escuela de Verano en la que, como siempre, la convivencia y las conexiones humanas fueron tan enriquecedoras como las sesiones formativas. Por mi parte, sigo pensando que el enfoque restaurativo, el restaurativismo, es una respuesta muy necesaria a los problemas del mundo y, cuanto más aprendo sobre este hermoso paradigma, más me doy cuenta de lo mucho que me queda por aprender. Soy de los que creo que aprendemos durante toda la vida y que el mayor aprendizaje es el que se hace con los demás. Así que me alegro de que el EFRJ nos siga ofreciendo, año tras año, más restaurativismo y más comunidad.

Jorge Ollero Perán

Jorge Ollero Perán es miembro de la Junta Directiva del EFRJ.

 

Publicado el 2 de octubre de 2025.